| Todo
nace, crece, se reproduce e indefectiblemente muere. La heladera de casa
no podía esquivar este miserable e indiscutible destino...
Uno puede alegar que contaba con 31 años (cosas de antes, vio),
también se puede decir que la pobrecita sufrió mucho en
estos últimos tiempos bajo el irrespetuoso service de un improvisado
que descree de los service de fábrica; que ahora descansa tranquila...que
ya no sufre...
Aquí, nuestro dolido homenaje, y algunas conclusiones acerca del
período de vida de cosas inanimadas que nos puede llegar a sorprender.
LOS CICLOS DE UNA HELADERA
I.- Apogeo y Nacimiento
Nació en el seno de una familia recién formada, regalo ostentoso
en aquellos tiempos, de un tío abuelo con motivo de la boda de
mis padres.La heladera ocupó su lugar orgullosa, brillando con
todo el poder, último grito tecnológico de Siam.
A menos de un año ya enfriaba mamaderas, evitaba que se oxidara
el puré de manzanas y colaboraba en nuestras primeras fiebres infantiles
enfriando paños. Juntas hicimos huevos duros cuadrados, juntas
congelamos Coca Cola para hacer helados palito de Coca Cola...más
adelante fue colaboradora incondicional de mis primeros experimentos culinarios.
Aún recuerdo aquella vez que llené de dulce de leche una
cubertera para hacer chupetines Tatín (no funcionó, no lo
intenten).
II.- Decadencia y Reproducción
Su primer gesto de decadencia fue seguramente cuando un fallido esquema
de cierre de puertas le amputó la tapa del congelador. Nunca volvió
a ser la misma. Y creo que fue ese motivo lo que inspiró a mi padre
una infinita investigación de materiales y posibilidades, tratando
de descubrir cual podría llegar a ser el más eficiente para
tal fin (el hecho de que eso ya estuviera decidido no pareció importarle).
Y así pasaron por puerta del congelador materiales tan varios como
telgopor, acrílico, matecrilato, y hasta cuero (este último
material basándose en una costumbre esquimal que acabó con
los nervios de mi madre, pero que hacía las delicias del inquieto
espiritu de mi padre).
Casi al mismo tiempo, en una parranda de cumpleaños, un ebrio la
dejó a oscuras de un certero botellazo a la lámpara. La
misma fue reemplazada por otra (sin lugar a dudas la lámpara más
fuerte y luminosa que nunca hubo en mi casa). Así, a oscuras dio
a luz su primer descendiente, un coqueto freezer que le dio a mi padre
la oportunidad de seguir con sus investigaciones y a mi madre la posibilidad
de seguir congelando como se debe. Más adelante en el tiempo, la
familia se amplió con una heladerita de bajo mesada que sabe albergar
las botellas en epocas festivas.Un chiche inservible que no sé
cómo llegó al hogar. Un hijo bastardo sería...
III.- Fin de ciclo y Defunción
Lo había anunciado muchas veces, por medio de varias formas.
Los ríos de agua con los que nos encontrábamos por las mañanas,
lo poco que duraba el yogur, las batucadas asombrosas que se oían
desde su interior... Hasta que con un hondo traquetear de su maquinaria
dijo "basta". No sabemos si fue una despedida o fue un insulto.
Allí, por vez primera vino el señor service especializado
a afirmar lo que ya todos sabíamos...que era un caso perdido, que
era solo cuestión de tiempo, que el final estaba cerca...
Los ritos fúnebres se resumieron en quitarle todas las pegatinas
e imanes; y comenzar las visitas a casas de electrodomésticos a
averiguar precios de su posible sucesora.
Ahora reposa junto a la puerta del garaje, esperando el momento preciso
en que la saquen a decorar la vereda y alguien se lleve ese mamotreto
que sólo sirve de gallinero... Mi madre dice que no la saca aun
a la calle por que le da vergüenza poner una heladera en el cordón.
Yo creo que aun no elaboró su duelo y su corazón no se lo
permite.
FIN
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