| Eran tres: Esteno Gorgona,
Euríale Gorgona y Medusa Gorgona. Las hermanas Gorgonas,
que vivían en el barrio de Las Hespérides, al 1500.
Eran tan feas que todos los que las miraban quedaban duros como
piedras. Pero cuenta la leyenda que esto no siempre fue así.
Se dice, sobre todo de Medusa, que era una joven muy bella y que
un novio pescador que supo tener, celoso de todos los hombres que
la cortejaban, le construyó una peluca de merluzas, que adhirió
con pegamento a su cabeza tras haberla rapado. Quería de
esta manera evitar cualquier acercamiento.
Tan buenos resultados dio la idea, que ni él mismo quiso
ya aproximársele y la abandonó. Medusa no pudo soportar
el dolor de ver acabada su belleza, ni las burlas de sus hermanas
que le canturreaban constantemente: Medusa-merluza, Medusa-merluza,
Medusa-merluza...
Así que decidió quitarse la vida arrojándose
a un horno de fundición, de donde lograron rescatar su cabeza
convertida en escudo de bronce de 60 cm de diámetro y que
hoy reluce en el puerto de la ciudad. De sus hermanas se supo poco
a partir de entonces, pero parece ser que los orígenes de
sus fealdades se resisten a la leyenda.
Dicen las malas lenguas, y las buenas también, que las desfiguró
la pubertad y que murieron repitiéndose a coro sus burlas
cantadas: Gorgona-hormona, Gorgona-hormona, Gorgona-hormona....
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