Los mensajes del destino suelen esconderse en las zonas menos
pensadas. Es por ello que las artes adivinatorias deben darnos
pistas para ir a la búsqueda de estos mensajes, y deben
brindarnos los elementos adecuados para su correcta interpretación.
En este caso la cosa es bien sencilla.
La guíomancia es una técnica simple. Sólo
necesitaremos una guía telefónica y un teléfono.
Consiste en lo siguiente:
1º. Se abre
la guía telefónica al azar, colocando nuestro
dedo índice -sin mirar- sobre algún nombre.
2º. Luego
se procede a la lectura del nombre y número de teléfono.
3º. Se piensa
una pregunta sobre un tema en particular acerca de nuestra vida
-un problema determinado, alguna inquietud, una duda-; o sobre
un tema en general -los más comunes suelen ser: dinero,
amor, trabajo, estudio, viajes- .
4º.
Se llama al teléfono señalado y se pide
hablar con la persona cuyo nombre figura en la guía.
5º.
Una vez al teléfono, le formulamos la pregunta que elaboramos
-sin darle mayores explicaciones- y ....
6º. su respuesta
será el tan ansiado mensaje del destino.
Las probabilidades de posar nuestro dedo sobre un número
conocido son pocas. Pero de haber acertado con uno de ellos,
debe reiterarse la acción, puesto que la persona que
nos responda no debe tener información alguna acerca
de nuestra vida.
También se pueden incluir las páginas amarillas.
Lic. Maria Lina Zoraida