| Muchas
bandas han pasado al olvido, o si no están a punto de hacerlo.
Para evitar cualquier tipo de catástrofe, te contamos la verdadera
historia...
En la historia de la música
han habido muchos socios fundadores, socios vitalicios y los que permanecen
en el club sin pagar la cuota, como esos cantorcitos de casting barato.
Pero de ellos no vamos a hablar en la nota de hoy, aunque si fuera por
hablar diríamos cada cosa que nadie nos haría callar.
Porque se lo tienen merecido...
En los comienzos del Roca y Vuelta, ritmo alocado del siglo XX si los
hay, hubo una banda, un duo más precisamente, que deliró
a las juventudes varias a lo largo de los años y que ya hoy están,
por decirlo de alguna manera, entrando en decadencia. Lamentablemente.
Ellos son dos, como la mayoría de los dúos, Roqueros de
pura cepa y coqueros de pura repa, descontrolados como pocos. Se presentaron
como Jaimito Página y Roberto Planta, cantando, sin hacer playback
nunca, canciones como "Escalope al Chelo", un hit insuperable,
irreversible, intransigente e invisible para cuanto ranking musical
existiera sobre la tierra.
Como en todo grupo, las peleas ante la incipiente fama no tardaron en
aparecer. De todas ellas, la más publicitada es la que comenzó
en un restaurante, luego de un recital en Chotorton, Inglaterra, donde
Jaimito, en un acto cuasi salvaje, le escupió los fideos con
pesto que Roberto estaba degustando. La separación duro apenas
una semana y organizaron un concierto en Ezpeleta para festejar el reencuentro.
Luego del recital, fueron a comer pesto al restaurante "Cadorna"
donde Jaimito, esta vez, no le escupió el pesto.
Por estos días, el dúo está componiendo el tema
central para los juegos olímpicos de bochas a realizarse en la
cumbre del Tupungato, donde se producirá otro de los regresos
más esperados de los últimos tiempos.
Larga vida a Planta y Página, y que Dios los mantenga alejados
de la música para que puedan seguir volviendo siempre, otra vez
más.
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