Fragmentos
de "Fantasmas", de Paul Auster - 1986 -
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Pero el presente no es menos oscuro
que el pasado y su misterio es igual a cualquier cosa que nos reserva
el futuro. Así es el mundo: un paso después de otro,
una palabra y luego la siguiente.
También esto le
inquieta, porque no recuerda ninguna ocasión en su vida en
que haya sido tan reacio a hacer algo que tan claramente desea hacer.
Estoy cambiando, se dice. Poco a poco estoy dejando de ser el mismo.
Esta interpretación le tranquiliza algo, al menos durante un
rato, pero al final le deja sintiéndose más extraño
que antes.
De todas formas, el silencio no es
una respuesta gratificante, signifique lo que signifique.
Por primera vez en su vida le parece
que le han dejado a solas consigo mismo, sin nada a qué agarrarse,
nada que le permita distinguir un momento del siguiente. Nunca ha
pensado mucho en su mundo interior, y aunque siempre ha sabido que
estaba allí , ha sido un territorio desconocido, inexplorado
y por tanto oscuro, incluso para sí mismo. Se ha movido rápidamente
por la superficie de las cosas hasta donde puede recordar, fijando
su atención en esas superficies sólo con el fin de percibirlas,
valorando una y pasando a la siguiente, y siempre se ha conformado
con el mundo tal cual era, sin pedir más a las cosas que su
presencia allí.
De ahora en adelante, todo lo que
suceda, afectará a todo lo demás
Las oportunidades perdidas forman
parte de la vida igual que las oportunidades aprovechadas
Escribir es
una actividad solitaria. Se apodera de tu vida. En cierto sentido,
un escritor no tiene vida propia. Incluso cuando está ahí,
no está realmente ahí.
(...) de repente
ya no hay distancia, la cosa y el pensamiento de la cosa son una y
la misma.