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...Adán,
vuelto de espaldas al nuevo día, desertor de la ciudad violenta,
prófugo de la luz, al dormir se olvidaba de sí mismo
y olvidándose curaba sus lastimaduras. |
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Y Adán
le había dicho que sus ojos eran iguales a dos mañanas
juntas. |
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Buenos Aires es
un archipiélago de hombres islas incomunicados entre sí. |
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El mundo es
un almismo ayoico.
El mundo es un yoísmo al pedo. |
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Buenos Aires está
muriéndose de vulgaridad. |
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Dormid con las
mujeres, pero soñad con las diosas. |
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Este hombre tiene
la desgracia de creer que le asiste el derecho de opinar sobre cosas
que no entiende, no ha entendido, ni nunca entenderá.
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La
calle da vueltas -dijo-. ¡Borracha la pobre!
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Quiero decir
que me falta la belleza de cinematógrafo para derrumbar un
corazón tran frívolo como el de Haydée. |
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Afortunadamente,
y muy a tiempo, advertí yo que no estaba llamado al difícil
camino de los perfectos. |
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...desafió
al propio Dios gritándole: "¡Bajá si sos
hombre!" |
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¡Noche,
paréntesis de locura! |
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La falla de los
argentinos está en que todo lo convierten en chacota. Y la
solución de nuestros problemas exige, señores, mucha
seriedad. |
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... el silencio
era para mí, un artículo de primera necesidad. |
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Ellas pasan en
grupos de 2 ó 3 unidades, vestidas y peinadas como diosas,
con el aire ausente de los bichos mitológicos y la insultante
soberbia de lo caro. |
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Con la misma naturalidad
boleaban avestruces en el desierto y asistían a la Ópera
de París. |
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Señores,
un consejo útil: no intenten jamás la imposición
de una máscara ¡Ella termina por adueñarse del
rostro! |
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¡Entienda,
señor, que el Hígado de la Musa no podía tolerar
tanto huevo! |
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Déjelo
que se vaya -le sugirió Schultze- , si es que consigue hacerle
admitir que no se ha ido todavía. |
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Al fin y al cabo,
Dios es una excelente persona. |