... el corresponsal
de mi periódico tiene la desgracia de ser imbécil.
...el gran deseo
de un corazón inquieto es el de poseer interminablemente al
ser que ama o hundir a este ser, cuando llega el momento de la ausencia,
en un sueño sin orillas que sólo pueda terminar el día
del encuentro.
... la santidad
es un conjunto de costumbres...
... el amor exige
un poco de porvenir y para nosotros no había ya más
que instantes
¿Quién
podría afirmar que una eternidad de dicha puede compensar un
instante de dolor humano?
... el buen gusto
consiste en no insistir, todo el mundo lo sabe.
...
todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro.
A fuerza de
esperar se acaba por no esperar nada.
Entonces se daba
uno cuenta de que, hasta ese momento, nadie sonreía por la
calle.
... qué
duro debía ser vivir únicamente con lo que se sabe y
con lo que se recuerda, privado de lo que se espera.