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Este suplemento, más que antigüedad en
un milagro. No sé cómo ha llegado a mis manos y cómo
lo conservo. Explico por qué. Yo nací en el año
1972, en marzo. En dos meses y medio no mostré signo de genialidad
alguna como para que se me compre el Anteojito y pueda leerlo. Aunque
ahora que lo pienso tal vez demostré signos de anormalidad
y me compraron la revista para comerla, y dejé el suplemento
porque no me gustó. Todo puede ser en mi mundo...
Lo cierto es que en verdad nunca me gustaron esos suplementos. Y
es lo único que conservo de todos los Anteojitos que supe
tener. A la basura fueron a parar la compactadora que hacía
huevos cuadrados (si alguien la tiene que nos mande una foto!!),
la lapicera tornillo, las plantillas para dibujar el cabildo, la
casa de tucumán, los muñequitos de Anteojito gaucho,
el dragoncito (esos los tengo!, ya los presentaré en sociedad)
y demás cosas que no recuerdo.
Pero en fin, aquí está esta reliquia, si observan
la contratapa, en la parte inferior, verán que falta un pedazo,
tal vez eso avale mi teoría de que comía papel...
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